Queratocono: cada año mi graduación aumenta
Se caracteriza por un adelgazamiento progresivo de la córnea que, con el tiempo, va cambiando su forma hasta adquirir una configuración similar a un cono. Alrededor del 25 % de los casos tiene antecedentes familiares. Además, se ha relacionado con personas que presentan alergias oculares y tienden a frotar los ojos con frecuencia, lo que debilita las fibras de colágeno y favorece esta alteración en su estructura.
A medida que la deformación avanza, la calidad visual se ve afectada, incluso con el uso de anteojos. Por eso es importante identificar el grado en el que se encuentra, ya que se trata de una condición progresiva que puede avanzar con el tiempo y generar un aumento en la graduación.

Tratamiento
Hace algunos años, el queratocono avanzaba sin muchas opciones para intervenir, lo que resultaba frustrante tanto para el paciente como para el especialista. Hoy, gracias a los avances en su estudio y al desarrollo de nuevas técnicas, es posible mejorar la calidad visual y frenar su progresión. Por eso, identificarlo en etapas tempranas, especialmente en la infancia y adolescencia, es fundamental. Su manejo se divide en tres fases:
Fase I: Anillos intraestromales con láser de femtosegundos
Permiten regularizar la forma del tejido corneal, darle soporte y mejorar la calidad visual. Son implantes de material biocompatible que se introducen a través de un túnel creado con tecnología láser de femtosegundos en la capa más gruesa, conocida como estroma. El procedimiento dura menos de 15 minutos y la recuperación suele ser rápida. Con esto se logra disminuir la dependencia de los anteojos y mejorar la nitidez, al hacer más uniforme la superficie y alinear mejor el eje visual. Además, aportan estabilidad al tejido debilitado.
Fase II: Crosslinking corneal
Está indicado cuando hay progresión, como aumento en la graduación o adelgazamiento. Consiste en aplicar riboflavina sobre la superficie y posteriormente luz ultravioleta, lo que fortalece los enlaces de colágeno y aumenta la resistencia. Este proceso ayuda a frenar o detener el avance de la enfermedad. La duración es de 20 a 30 minutos por ojo (dependiendo la técnica) y la recuperación toma aproximadamente una semana. Los resultados se consolidan con el tiempo.
Fase III: Rehabilitación visual
Después de los procedimientos, se define la mejor forma de corrección según cada caso. Puede incluir el uso de anteojos, lentes de contacto blandos tóricos o esclerales, con el objetivo de lograr la mejor calidad visual posible. El seguimiento periódico permite mantener la estabilidad y acompañar la evolución en el tiempo.
Trasplante corneal
Es un procedimiento quirúrgico que se realiza bajo anestesia general, en el que se reemplaza la mayor parte del tejido corneal afectado por uno proveniente de un banco de ojos. Se indica cuando esta estructura está muy delgada y ya no es posible realizar otros tratamientos como implante de anillos o crosslinking, o cuando existe opacidad en etapas avanzadas. Actualmente, existen técnicas que permiten conservar la capa más interna, lo que reduce de forma importante el riesgo de rechazo. La recuperación visual suele lograrse en un periodo de 4 a 6 meses.